jueves, 25 de agosto de 2011

Disclaimer: No sé garchar



Bueno, creo que el titulo ya lo dice todo. El asunto es que ya tengo 26 años y no voy a pretender seguir boludeando por la vida. El famoso “ya estoy viejo para estas cosas”.
Verán, desde que uno pasa la pubertad adquiere una preocupación que abarca el 95.9% de nuestro tiempo y por ende de nuestro esfuerzo: Enroscarla.


¡¿Alguien dijo garchar?!
Así que uno tiene que vender constantemente al sexo opuesto la imagen, no solo de macho alfa, sino también de buen garchador. El problema se origina cuando te creés vos mismo lo que estás vendiendo, así que creo yo necesario hacer una retrospección y preguntarse con toda sinceridad “¿Será que estoy haciendo bien las cosas?”
No te vas a acordar ni el nombre mami


Basémonos en los hechos:


1. La primera vez: 
Imagino que no todo el mundo tiene un buen performance en la primera vez, asi que no me siento muy mal por como me fue a mí.


Les pinto el panorama: yo quería ser hippie (si, ya está, lo dije, todos tenemos cosas oscuras en nuestro pasado), pero hippie bien boludo (valga la redundancia), así que ese día estaba sentado en el sofá de la sala de mi primera novia tocando una música con mi guitarra, por que pensaba que un novio tenia que hacer esa clase de cosas. 
Mi novia alrededor de la octava canción ya puso cara de “¡Pero la putamadre vos y tus musiquitas del orto!”, puso su mano sobre la mía haciendo que deje de tocar y me dijo “vení un ratito acá”. Era la primera vez que me hacían una mirada “It’s time for the rosk” (es hora de enroscarla), la entendí de una y me puse a besarla.
Minutos después, 25 más o menos, yo sabía que era hora de usar las manos y la tomé de la cintura “POR FIN” escuché


Yo: ¿Qué?
Ella: nada… ¿querés tocarme?
Yo: jejeje (¿ya les mencioné que soy medio pelotudo no?)
Ella: Seguí


it's time for the rosk
(48 minutos después y habiéndome ya atrevido a rozar una glándula mamaria)


Ella: Escucháme, yo quiero que hagamos “ESO” pero quiero que te protejas, ¿me entendés?
Yo: jejejejejejejejejejejejeeejeejee…
Ella: tenemos dos horas antes de que venga papá, andá a la farmacia.


Dos o tres “jejejejes” más tarde salí para la farmacia y no tenía idea de cómo hacer para entrar y pedir unos condones sin que todo el personal de la farmacia y hasta el mismo Dios me señalasen llamándome “¡PECADOR!”. Yo sé que ha de haber más de uno que entiende de lo que estoy hablando.


Estuve parado fuera de la farmacia como 20 minutos armandome de coraje y luego ideé un plan que no podía fallar. Agarré mi celular y entré simulando una conversación importante, el plan era llegar y pausando mi conversación con una actitud de lo más indiferente pedirle al farmacéutico una caja de preservativos.
Así no se puede
Llegué a la caja y lareconchadelahermanadelaloraprostituta todas las que atendían eran mujeres, y no sólo eso, todas señoras que se veían de lo mas decente que puede existir en este mundo. Cuando estaba a punto de arrugar e irme a la mierda una de ellas se me acerca y me dice con la sonrisa más acogedora de la historia “¿en que le puedo ayudar joven?”


Yo: (celular apoyado a la oreja) Eeee… si, viejo esperame un rato. ¿Me das una caja de preservativos?


Farmacéutica: (cambiando el semblante de señora amable a testigo de una obra de lucifer) Si, ¿Qué marca?


Y: No, no te hablaba a vos boludo jajaja que idiota, acá nomás, esperá (hay que ser convincente) eeeehh… cualquiera, ese de ahí  (señalando aleatoriamente)


F: (mirándome sobre sus anteojos) ¿De qué tamaño joven?


Ahí me cagó, no tenía idea, jamás me había puesto a medirme la happy


Yo: Eee… ¿mediano?


F: ¿Con sabor o normal?


¡VOS ME ESTAS JODIENDO!


Yo: Normal.


En eso suena mi teléfono que estaba apoyado a mi cara y salté del susto, me quede mirando a la farmacéutica “es que tiene activo el servicio de llamadas en espera”. Se puso a reír. Era mi novia llamándome al celular “¿Que pasó? Estas tardando mucho”


Luego de pagar, no sé si fue mi paranoia pero juro que todo el personal de la farmacia se quedó en silencio hasta que salí. No me extrañaría que se hayan cagado de la risa después.


Por fin volví a la casa y me recibió con un beso y menos ropa de la que tenía antes, me tiró en el sillón.


Yo: ¿me pongo ahora?


Ella: Esperá un rato


OH MY GOD BABY!!
Bueh, en fin, luego de unos problemas para abrir el estuche y colocármelo no sentía un carajo, en serio, no sentía una mierda. No sabía si estaba dentro o fuera. Me quedé ahí imitando los gestos de cuánta película erótica había visto en mi vida hasta que ella paró.


Ella: No importa Joe
Yo: ¿Qué?
Ella: ya terminé
Yo: jejejeje.. ¿Y qué es lo que no importa?


Ella: se te bajo muy rápido, igual terminé.


Con el pokerface más grande de todos los tiempos comprobé que mi rosca estaba más chica que la de un esquimal duchándose sin calefón.


2. El juego previo: 
Ya llevaba como seis meses saliendo con una chica y la verdad no me gustaba mucho horizontalizarme con ella. Cuando me hacía un carpinterito no sentía nada. Lo más curioso era que cuando yo terminaba ella también lo hacía. Era más o menos así: Ella se sacaba la ropa y se quedaba ahí, postrada. Y yo... bueno, yo hacía el resto. Cada vez me emocionaba menos y creo que una vez se quedo dormida en pleno acto. Luego de terminar se vestía y decía algo así como “me voy a merendar” y se iba a la mierda.


Un día en medio de una discusión:


Ella: (…) ¿Y sabes que? ¡Estoy cansada de fingir orgasmos!


Yo: ¿Vos te quejas de fingir orgasmos? ¡IMAGINATE LO QUE ES TENER QUE FINGIR UNA ERECCIÓN!


El moretón en el ojo izquierdo me duró dos semanas, la abstinencia alrededor de un año. 
Así fue como aprendí que si no haces un prolongado y exhaustivo juego previo terminás a los 5 minutos pero la mina se queda con las gana. Me cago en la creación, todo sería más sencillo si ellas terminasen en menos de media hora por lo menos.


3. Los fetiches: 
Dos o tres novias después me topé con una con la que las cosas iban bastante bien, al menos eso creía yo, una noche antes de comenzar lo nuestro me dice “esperá” y se fue a buscar unas galletitas oreo y las puso en la mesita de luz


Yo: ¿Y eso?


Ella: Para después ;)


Comenzamos y en medio de la oscuridad escucho unos crujidos. Luego ya no entendía si los gemidos los ocasionaba yo o las oreo


Tio Giul dice: 
Ha de ser su fetiche boludo, eso es de la gran puta


Joe Busted dice:
Si? Pero parecía más entusiasmada con las galletitas que conmigo


Tio Giul dice: 
No puedo competir con esto
Nah boludo, ha de ser su fetiche nomás, le gusta experimentar


Así que la vez siguiente fui preparado con un paquete de galletitas, eso le causo gracia y cuando estábamos a punto me dice “esperá” y prendió la tele, la play y se trajo el control a la cama.
Yo: ¿Amor que carajos?


Ella: Para después ;)


Si, adivinaste, no era para después.


A ver si les explico: yo estaba acostado, ella estaba sentada sobre mí haciendo lo suyo y a la vez jugando Pro Evolution Soccer


Yo: espera un rato


Ella: ¡No! Me están ganando, esperá


Yo: … ¿querés que paremos así jugás? (mas encabronado que el Tano Pasman)


Ella: ¡dale! ;)


Luego de dos o tres partidos:


Yo: ¿A vos te gusta acostarte conmigo?


Ella: (pausando el juego) Mirá, yo te quiero mucho y sos un tipazo… pero no me gusta, igual yo te dejo que hagas lo que quieras por que me gustas. Asi que no importa ;)



Yo sé que tendría que haber pensado “it’s something” haberme encogido de hombros y seguir así, pero unas semanas después ya no me parecía muy simpático.






Joe Busted dice:
No me siento cómodo con esto…


Joe Busted ha enviado un zumbido


Joe Busted ha enviado un zumbido


Joe Busted ha enviado un zumbido


Joe Busted dice:
Estas ahí?


XXX dice:
Esperame un ratito, estoy jugando prince of Persia ;)




En conclusión: No sé garchar, al parecer soy un desastre, y no un desastre en el sentido lindo. Más bien un desastre como cuando te querés cocinar un omelette, se te caen los huevos al piso y te resbalas con ellos echando la sartén y el aceite caliente se derrama por toda la cocina y de paso te quemás la cara y al día siguiente justo tenías el primer dia de colegio y las quemaduras en tu cara por las gotas de aceite parecen millones de granitos pubertos (me fui al carajo)


Así que ya no quiero escuchar ninguna queja o reclamo por que ya lo avisé. No sé garchar





Caras vemos, como garchan no sabemos
;)

lunes, 6 de junio de 2011

Cómo hacer feliz a una mujer - Primera parte

Luego de varios meses de inactividad retomé el asunto y me emocioné tanto (no, no estoy hablando de mi vida sexual) que termine escribiendo un post más largo que happy de burro afroamericano, así que decidí dividirlo en tres partes.

Primera parte

El siguiente post esta basado en tres experiencias con tres diferentes especímenes del sexo femenino en un exhaustivo estudio por tratar de responder una de las preguntas más frecuentes del género masculino: “¿¡Y AHORA QUE CARAJOS LE PASA?!”

Llamemos a nuestras mujeres espécimen A, B y C todas con el mismo nivel de IQ, aproximadamente la misma edad y todas mas buenas que pete matinal

Veamos lo que pasa cuando tratamos de hacerlas felices

Espécimen A:

Duración: 3 meses

Testimonio del encargado del experimento:

Que sensación de libertad no?
Creo que ya mencioné antes que trabajaba en un call center. Trabajar en un call center es una de las peores cosas que uno puede hacer, después de ir a ver Felipe Canasto o tirarse un gas megasonoro cuando te están haciendo un carpinterito.
Trabajamos todos completamente alienados del mundo, cada uno en su box sin saber lo que pasaba alrededor, todas las mañanas al llegar veía casi sin querer y por casualidad -luego de treparme a un árbol que daba a la ventana y sacar mis binoculares de la mochila- a una compañera que estaba mejor que leche condensada. Cierto día, mientras me acomodaba en el árbol para almorzar en mi hora libre, accidentalmente me puse a mirar con los binoculares y me percaté de que estaba llorando, era mi deber como hombre tratar de ayudarla en su tristeza, así que me puse a mirar unas dos o tres horas más hasta que finalmente pude ver cuando tipeaba la contraseña de su dirección de correo.
Si todavía no la vieron,
no la vean nunca
Luego de debatirme como segundo y medio en mi casa si debía o no acceder a su cuenta de correo descubrí toda la pelea con su ex novio y la razón por la cual lloraba: el tipo decía que era ella muy absorbente y que no la entendía… fue lo más cercano que sentí a que me hagan un pase para meter un gol

¡Marche rosca para la mesa dos!

Así que al día siguiente decidí ir preparado. Una de las cosas que noté en esos tres años de observación fue que a ella siempre le costaba mucho trabajo bajar sus bolsos para poder desllavear el casillero donde los guardaba al llegar al trabajo, así que decidí acercarme en ese momento

Y ahí estaba yo, con mi look Dick Tracy, mi bloc de dibujos bajo el brazo, mi guitarra en el otro, mi notebook bajo el otro, mi cámara fotográfica en mi otro brazo y una botella de champagne con dos copas. Me acerque y le dije “¿te doy una mano?”

My preeeeciouuus
Lo que no calcule bien era que si llevaba tantas cosas para impresionarla no iba a poder ayudarla, pero igual nos terminamos ayudando mutuamente y no se dió cuenta de que aproveché dos o tres veces para arrimarme a sus gomas como ternero huérfano.

Luego me la encontré comiendo sola en el almuerzo, sigilosamente me acerque lo suficiente como para ver lo que había ordenado, entonces fuí y ordené yo lo mismo para después ir y sentarme a su lado. Cuando me senté la miré fijo con una sonrisa, ella puso una cara de sorpresa y le dije “ya se, ¿que loco no? Ordenamos exactamente lo mismo”
A lo que me responde “ehh… si, pero te sentaste sobre mis anteojos”

Me los hice mierda contra el teléfono que estaba guardado en mi bolsillo, pero lo bueno es que tuve mas excusas para seguir hablando, el nuevo par de anteojos se los pague yo.

Cuando por fin entramos en confianza me contó el motivo de su tristeza y como ya no creía en los hombres, que nadie la quería ni la respetaba, que nunca encontró alguien que le prestase atención, que su padre… no recuerdo muy bien la verdad, pasa que tenia más gomas que goodyear y era difícil concentrarse. Así que la interrumpí y mirándola fijo a las tetas los ojos le dije: “mirá una cosa: un tipo como yo jamás en la vida se va a poder voltear a alguien como vos, me decís que saliste con mil tipos que eran lindos, que estaban fuertes pero ninguno te fue fiel ni se interesó por vos. Bueno mirá, si me das una oportunidad compenso mi falta de estética y dinero con atenciones y fidelidad”

Su rostro cambio lentamente de sorpresa a… algo parecido al estreñimiento y luego a felicidad (lo cual es bueno, ¡vamos todavía carajo!) y me dijo: “y como sé que me vas a ser fiel y no vas a ser como los otros?”

Ahí aproveche para hacer mi risita de winner y dije “tontita, no podes saber eso en realidad, tenés que confiar” acto seguido me partió la boca.


Bueno en realidad le dije “¿te parece que alguien con esta pinta de vagabundo se puede dar el lujo de engañar a alguien como vos?” ella lo pensó un segundo, me miró de arriba abajo y me dijo “tenés razón, pero no estoy lista para una relación todavía”

Ya me estaba preparando para tocarle una teta y salir corriendo cuando me dijo: “Pero podemos ir a algún lado a estar solos, no se si quiero salir contigo pero no estoy acostumbrada a estar tanto tiempo sin… ¿me entendés?”

Ok admito que al principio no se veía muy entusiasmada pero yo estaba chocho, creo que algún día publicare algún libro sobre como tomar ventaja sobre mujeres recientemente abandonadas por sus novios.

La primera vez que estuvimos juntos pude darme cuenta de que el ex o era un fanático de la virulana o no había bajado nunca a dar un buen service,  por que de tanto pelo que había ahí abajo cuando yo baje no entendía si le estaba lamiendo la cajeta o se la estaba peinando a lo elvis. Así que le pedí que se la afeitara un poquito y listo, se convirtió en la mujer perfecta

"haceme un recorte militar"
Luego de dos meses, a manera de hacer estadísticas, por cada programa de videomatch que existe le di 5 roscas. Era la relación perfecta, ella me llamaba cada vez que se sentía sola, cada vez que necesitaba hablar, cada vez que se le taponaba la cañería (no es metáfora, pasa que vivía en un depto y la cañería estaba hecha mierda), cada vez que tenia ganas de salir a comer o cada vez que se sentía vacía (eso si fue una metáfora). Y a cambio de estar siempre para ella, ella se encargaba de alegrarme el cumpleañitos (la Japi birthday).



A comienzos del tercer mes hasta le puse un sobrenombre a la japi, le decía “lengua de ballena” por que siempre anbada mojaba. Pero un dia se vino todo a la mierda, luego de un tercer round nos quedamos fumando en silencio hasta que se dió las siguiente conversación:

Espécimen A: ¿Vos no queres decirme nada?
Joe: Si, perdón, pensé que no te diste cuenta, prometo no reirme mas de tus pedos de chacón
A: ¡¿QUE?!
J: Que… Ehh.. ¿Decirte que cosa?
A: sobre lo nuestro, ¿no te parece que ya es mucho tiempo que estamos asi?
J: si, y la verdad me encanta, no quiero que se termine nunca
A: ah… con eso ya me respondés lo que quería saber
J: esperá, no entiendo, ¿dije algo malo?
A: No, no dijiste nada, eso pasa…

Piiiiiiipuuuuuuu!
Quise seguir preguntando pero me quede dormido, al día siguiente no la encontré en la casa así que fui al trabajo y se pasó evitándome todo el día

Joe Busted dice:

Che giul, no se que le pasa a Espécimen A

Tio Giul dice:

Por que?

Joe Busted dice:

Buah, teniamos un acuerdo de no ser novios pero todo bien y horizontalizarnos igual cada tanto y todo eso, pero ahora parece que ya no quiere, capaz esta saliendo con alguien mas o volvió con el ex, que hago?

Tio Giul dice:

Nah, no está con nadie más, le esta pasando lo mismo que te pasa a vos con las minas que te usan para garchar una noche y vos te terminás enamorando de ellas solo que a la inversa, me entendes?

Joe Busted dice:

Masomenos, decís que ella quiere que seamos novios?

Tio Giul dice:

Si, por eso es que es el momento exacto de saltar del barco

Joe Busted dice:

Nah, claro que le voy a pedir que seamos novios, no estoy enamorado pero la mina es buena gente (ya le viste las gomas?)

Tio Giul dice:

Vos cuando estas de novio sos más desagradable que choclo en mierda. Esperame un rato

Se agregó a Hugho Delgado a la conversación

Tio Giul dice:

Tomá, aca te dejo hablando con él

Tio Giul. – Abandonó la conversación

Hugho Delgado dice:

Ahrré que me perdí de todo lo que paso

Joe Busted. – Abandonó la conversación


Así que fui a hablar con ella y comenzamos a ser novios oficialmente, lo cual era muy similar a lo que hacíamos antes con la única diferencia de que nos llamábamos mas seguido y que ella comenzaba a enojarse por cosas que antes no se enojaba: 

 “Por que fumas tanto”, “cuando vas a ser mas responsable”, “a veces tenes que dejar de estar bromeando todo el tiempo ¿sabés?”, “no me avisaste que esta noche ibas a salir”, “no me avisaste que esta noche no ibas a hacer nada”, “siempre te tengo que estar llamando yo?, No podes interesarte un poquito en mi de vez en cuando?” etc. etc. etc. 

Pero el tema se puso mas caliente que hincha de cerro porteño cuando recibí un mensaje de texto de una amiga que me decía que quería salir a tomar algo conmigo, y le dije: “pero si siempre te hable de ella, y hasta salimos los tres mas de una vez, no entiendo por que te enojas” y recibí por respuesta el tan conocido “hace lo que quieras” lo cual siempre significa “si no haces lo que te digo yo te clausuro la entrada al pub” (si, pub es una metáfora para vagina)

Como el asunto ya me tenia de los huevos y en vista de que fui un buen tipo con ella y no tenia planes de dejar de serlo, decidí que tomar un trago con mi amiga no seria hacer nada malo, pero al parecer espécimen A pensaba de una manera muy divergente a la mía, ya que el día siguiente al llegar al trabajo y luego de recibir miradas de desprecio por absolutamente todo el plantel femenino de la empresa la encuentro llorando en su box

Yo: Pasó algo?
Espécimen A: (con una mirada excesivamente dramática que pondría celosa a la actriz de la usurpadora) Es eso lo que quiero saber yo: Que pasa?
Y: Por qué?
A: Por nada, Joe Busted, por nada.
OYEME CARLOS DANIEL! (si una mujer te llama por los dos nombres preocupáte)

Joe Busted dice:

Che, no entiendo más nada, le tengo que pedir perdón? No hice nada yo

Hugho Delgado dice:

Si hay problemas vos embolate nomás, algo va a pasar

Joe Busted dice:

Como es eso?

Hugho Delgado dice:

Y si, la próxima vez que pase algo, no importa donde estén, sacate toda la ropa, pero así PRAAASSS entendés? Quedate en bolas, si o si va a pasar algo

Joe Busted dice:

Emm.. ok

A la semana fui apareciendo a la oficina con flores, le pedí perdón (no se muy bien por qué) y volvió a ser la misma de antes, a la tarde la lleve al shopping y le compre un vestido que me salio mas caro que todo mi ropero junto.

Todo volvió a ser perfecto: películas, hablar boludeces en el sofá, garchar cuando ya no sabes que boludez decir, ver otra película, cenar algo y cosas así, hasta que llego el sábado y un nuevo mensaje de texto invadió nuestra calma: “hey! m diverti dm el find pasado, qres acr algo hoy?”

Cuando comenzó a decirme que yo era igual a todos los hombres y cosas así estuve a punto de seguir el consejo de Hugho, pero hacia frío y no me iba a favorecer para nada embolarme, así que mientras fingía escuchar lo que me decía me despedí telepáticamente de su tren delantero “chicas, yo nunca las voy a dejar de extrañar, quisiera poder despedirme como es debido pero si lo hago capaz termine preso, ojala pudiera llevármelas conmigo e implantárselas a una nueva persona, pero eso es imposible, me temo que tendremos que decir adiós aquí y ahora”

No recuerdo muy bien cuales fueron las palabras que usé para romper con espécimen A, pero se ve que mucha gracia no le hicieron, tuve que renunciar una semana mas tarde por que la empresa entera se había convertido en un perpetuo set de Laura en América, en donde yo era el desgraciado.

Fin del experimento 01 – conclusión final al término del experimento 3


Cómo hacer feliz a un hombre
(Si el post se llamaba así iba a bastar con postear esta foto de Pampita y Nicole)


Continuará


jueves, 6 de enero de 2011

La noche en la que eyaculé en una taza



…Lucía llegó agitada, un poco mojada por la lluvia. Me dio un beso nervioso en la mejilla, se sacó la cartera y la colocó en su regazo. Mientras se frotaba los antebrazos debido al frío del aire acondicionado pidió un café cortado con edulcorante y, por fin mirándome con esos tremendos ojos melados y buscando mis manos, me dijo:
-Perdoname por lo de anoche…
-Eh, mejor no hablamos del tema –le dije, separando mis manos de las de ella.
-Pero yo quiero aclarar las cosas
-No, no hace falta.

La historia de hoy tiene que ver con creencias místicas y religiosidad, y su permanente interferencia en la felicidad sexual de las personas. Ustedes, quizá, alegarán: “¿y si es feliz así?”. "Tal vez", podría responder, pero tengo el deber de comunicarles que no es así ya que quizá los mayores afectados por este tipo de creencias y prácticas somos los que no nos ceñimos a las mismas, permítanme explicarles…

Esto resumiría bien.
Todo empezó cuando comencé a festejar con una chica de nombre Lucía. Lucía era una muchacha encantadora, no pervertida por el sistema, de unas gomas titánicas y una sonrisa angelical (soy todo un poeta, ¿no?). A Lucía le gustaban los placeres sencillos, disfrutar de una película, una rica merienda, una buena cena; particularidades que –junto con su espléndida figura- me atraparon como león a su presa. Así es, la divergencia de mis ideas (o síndrome de atención dispersa) y la innumerable cantidad de datos inútiles y proyectos sin acabar girando permanentemente en mi cabeza exigen un modo de vivir apacible y sin muchos dramas. He ahí donde coincidíamos plenamente con mi nueva amada… pero, lo que no tenía en cuenta era el insano enfrentamiento que habría de venir entre mis hormonas y sus creencias religiosas.

Era el 1º de Febrero del 2008. El día en que cumplíamos 6 meses de novios. Sus padres estaban de viaje y aprovechando mis suficientes-para-la-ocasión conocimientos gastronómicos tuvimos la picardía de organizar una cena romántica.

Como trabajo en una productora y el ambiente -como podrán suponer- es bastante liberal tuve la mala suerte de haberme fumado un porrito antes de hacer las compras, eso, sumado a un pensamiento divergente y obsesionado con personajes y escritores, puede tener consecuencias devastadoras.

-¡Pero vos tenés los huevos llenos, pibe!
-Hmm...
Fue con ese porro con el que logré potenciar al máximo mi capacidad de ser pajero -en todas las acepciones de la palabra- y a partir de ahí comenzó –parafraseando a Manusiyo Kurosawa-: Una Serie de Eventos Desafortunados.

16:15. Mercado de Abasto. Mi memoria a corto plazo comenzaba a fallar. Los ingredientes que tenía en la cabeza cambiaban y cambiaban. Luego del eterno viaje en el micro (sí, viajo en micro… y con la misma frecuencia con la que hago acotaciones absolutamente innecesarias…) y luego de memorizar los ingredientes llegué hasta uno de los verduleros:
-Hola, ¿tomate? –pregunté, frunciendo el ceño y dejando la boca abierta en la última vocal.
-No, Carlos, un gusto, pero tenemos tomate.
-Dame un kilo –dije rápidamente, todavía no había cazado la gansada del tal Carlos.
-Aquí tiene, ¿algo más?
-Sí, papas, cebollas, medio kilo de cada una y curry…
(Tarda como tres horas)
-Aquí están las papas, cebollas y en vez de curry tengo comino.
-Eh, el comino no, gracias.
-¿Y por qué no?
-¿Perdón?
-¿Que porqué no quiere llevar el comino? Si sabe lo mismo.
-¡¿Qué sabe lo mismo?! –es este el momento de crisis donde resuelvo con un método que yo llamo “What would ... do?”. El único problema es que no tenía en cuenta la sugestión química bajo la cual me encontraba y entonces apareció Jim Morrison: “Buy his fuckin’ cominou, then ejaculate over and throw them on the ground”. Luego apareció Ayn Rand: “You’re being irrational, you’re denying what nature gave you in order to deal with this kind of situations successfully”. Pero Oscar Wilde se interpuso: “Tu buen gusto y refinado paladar tienen valor verdadero cuando descubren a sus acérrimos enemigos, y el comino, es un agravio a los sentidos”. Pero luego vino Nietzsche: “Un espíritu que se cultiva en pos de lograr un nivel superior debe procurar la perfección total, y sentencia su amarga condena quien abdica en reconocer la imperiosa necesidad gastronómica de curry".


17:50. Mercado de Abasto.
-Bueno, voy a llevar el comino.

17:51. Mercado de Abasto.
Dando media vuelta y dirigiéndome hasta la parada, una jauría de perros se interpone en mi camino. Hago el popular: “mchuiikk”. Uno de los perros hunde todos los colmillos en mi pantalón y lo desgarra, exclamo: “¡Perro del orto, nunca más voy a defender los derechos de los animales en Internet!”.

Tazas: un regalo generoso.
17:58. ¡BO-LU-DO! Me estoy olvidando del regalo. Los negocios van cerrando, veo una tienda de regalos y una agencia de pasajes. Compro una taza, la miro, dice “Te quiero”, me siento miserable. Ya sé, un pasaje a la casa de sus tíos en Encarnación es el regalo ideal. Entro a la agencia, veo que están dos señores:
-Buenas tardes señor –dice un viejo- ¿me da dos pasajes para Encarnación?
-No, ya se terminaron.
El viejo se da media vuelta:
-Disculpame Encarnación, se acabaron los pasajes.

20:50. Me subí al colectivo, al sentarme y soñar en la ventanilla pude darme cuenta de porqué las mujeres son las reinas del hogar: O garchan acá, o garchan allá.

21:40. Luego de una ducha carismática (es mi blog, puedo agregar los adjetivos que quiera: hurr, hurr) llegué a la casa de Lucía. El verano había dejado su marca dorada en cada centímetro de su piel, la abracé, no me quedaba la menor duda de que estaba hecha de algodón. Su perfume me embriagó. Mis hormonas estaban asaltando a cada célula de mi cuerpo exigiendo más y más oxitocina, mi cuenta espermática empezaba a subir, finalmente mi pene se llenó de sangre.

21:42. Mientras disimulaba la carpa, trataba de calmar a Ignacio*. Conté hasta 100, no dio resultados. Conté ovejas, Ignacio se reavivó. Conté 70 gusanos, no funcionó. Imaginé a Margaret Thatcher, e Ignacio durmió plácidamente.

<<*: Ignacio: la pija>>

¡Ma-es-tro!
23:50. Una vez cenados, nos dispusimos a ver una película, se llamaba: “Music And Lyrics”. Mientras se agachaba a colocar el Blu-Ray: “De esta noche no zafás”, -pensé y abrí mi celular para revisar los consejos seductivos en el Twitter: “Lo importante es ir sacando de a poco la respuesta necesaria, haz preguntas que deban responderse con un sí” otro decía: “Las mujeres son muy susceptibles a la psicología inversa, úselo a su favor”, fue entonces que sin dudar empecé:
-¡Nadie me dice que estoy flaco! :(
-¡Sí, estás mi vida, estás flaco! :)
-¡Gracias, Jeje! Pero nadie me dice como que estoy lindo… :(
-¡Estás lindi! :)
-Jeje, igual nadie me dice que me quiere… :(
-Yo ti kerop :)
-…nadie me quiere hacer el amor ;)
-¿Y yo soy PELOTUDA verdad?

23:55. Sorteamos el primer tropezón, gracias a mi ingenio y buen humor:
-Lucía, adiviná, qué es un anillo.
-¿Qué es?
-El culillo de un enano.

¡Miniiitash!
Lo bueno era que definitivamente no íbamos a ver la película, y la moraleja que había cosechado era que si la mina se ríe de un chiste como ese, es porque definitivamente te quiere lustrar el caño. Así es, minutos después convertiríamos ese sofá en un barco, para perdernos en un mar de sensaciones (soy el Dios de la metáfora). La desvestí con delicadeza, ella estaba sobre mí y yo recorría su piel dorada, el lunar en su cuello suave era un fetiche que me enloquecía, yo la besaba y ella respiraba como una parturienta. Llegamos a lo que podría considerarse como el límite del deseo humano (y el récord mundial de cuenta espermática). Ignacio estaba prácticamente indignado, a punto de estallar.

Seguimos con la juerga pero cuando traté de sacarme los calzoncillos ella me atajó y me dijo:
-¿Para que te sacás?
-Para jugar ping pong, PELOTUDA –pensé.
-¿Por qué? –pregunté.
-Es que si te sacas el bóxer, es para algo.
-Vos sabés Lucía que yo te adoro, pero no me vengas a esta hora con planteamientos teleológicos por el amor de Dios. Vamos al meollo.
-¿A dónde?
-A la-puta-que-te-parió –pensé.
-Nada, mi amor, que me expliques directamente cuál es el drama.
-Bueno, yo tengo que llegar virgen al matrimonio –dijo, levantando las cejas, -y posó la mano accidentalmente sobre Ignacio-.
-P...-p-pasame la taza -balbuceé.
-¿Qué?
-¡LA POTA MADREEE...! - FAP FAP FAP