lunes, 4 de enero de 2016

La prima lejana



Eran las tres  y media de la tarde y fui al Shopping Villa Morra para encontrarme con una prima lejana que me había pedido que le haga el favor de ayudarle con sus trabajos de pintura (alguna vez fui bastante aceptable con las artes, no era pasión, era un recurso desesperado para enroscarla). Me senté en el patio de Comidas y pedí un café. Mientras la esperaba, abrí un libro que había traído, ya que Belén – así se llamaba – tenía fama de ser impuntual. Pero se la perdonaba todo, en especial cuando te regalaba esas sonrisitas que te paraban la pija en seco. Sí, Belén estaba un balazo.

Mientras leía, observaba de reojo a quien sentado a mi izquierda se deleitaba – casi a nivel de fetiche – con las sedosas páginas de su libro, era Carlos Martini y les juro, mis lectores, que llevaba el pantalón a la altura de las tetillas. Cuando me levanté para pedirle que por favor se baje los pantalones a la altura de la cadera, siento que alguien me toca el hombro. 


Belén: ¡Hola Joe!


Siempre recordaba a Belén en ocasiones especiales, por ejemplo, cuando se me acababa el plan de datos y tenía que usar mi propia imaginación para relajarme. Mis memorias databan de fechas muy distantes en donde la inocente Belén no era aún del todo una mujer, ahora sin embargo Belén estaba más buena que un lunes feriado.


Joe: ¡Hola Belén! ¿Que tetas? ¡Estás! ¿Q-qué estás? ¿Qué tal ¿Belén?... ¿Qué tal estás Belén?


Belén: Súper bien (riendo por lo bajo) ¿y vos? Vamos al auto así te llevo para que veas la pintura, ¿sí?


Joe: Dale, dejame despedirme de un amigo.


Luego de acercarme a Carlos Martini y susurrarle “¡Qué flaco estás Obelix!” nos fuimos al estacionamiento, Belén tenía un Jeep de esos que no tienen puerta ni techo. “¨Poné música” me dijo. En la radio sonaba un viejo tema de los decacentes “Ennn la piel shevás el maaar”.

Llegamos a su casa en cinco minutos y entramos al estudio en donde estaban sus pinturas. 


Belén: Éste es el cuadro que te dije – señalando uno que era igual al resto – ¿Qué decís?


Les puedo asegurar que cada vez que Belén pinta un cuadro, Vincent Van Gogh se amputa un miembro. Aun así le tenía que decir que pintaba un fenómeno para seguir sumando puntos si es alguna vez quería llegar a jugar con ese glorioso par de melones de carne. No exagero, Belén era en esencia, una teta con patas. Eran doradas, rodeadas por unos brazos delicados y finos. Debajo de dichas tetas, un abdomen plano, firme, magro. Arriba una caripela pueril, con una pequeña nariz respingada y trenzas a los costados. Belén tenía un cuerpo con un voltaje sexual que su mente no estaba preparada para manejar. No es que esté chapita, ni sea tonta, sino que rebozaba de honesta ingenuidad y pureza. Y no, esto no se va a convertir en un blog erótico debido a la contención sexual del presente autor.


Joe: Está buenísimo, no cambies nada (a lo mejor tu carrera un poquitito). Me parece excelente la paleta de los colores que elegiste. Encaja con el motivo, la composición impecable, además al mirar la obra parece bastante madura… (¡Era un ratón pintado en verde!)


Belén: ¿Enserio?


Joe: Sí, es más, me hace recordar a una película que ví.


Belén: ¿Sí?, ¿cuál?


Joe: “Rumblen with the rumblendendens”, ¿no la viste?


Belén: – No… pero me diste ganas de ver ¿estuvo en el cine?


Joe: Sí, estuvo pero tuvo menos éxito que el Picosaludo de Trident. Pero la peli es genial… ¡Ey! ¿Qué te parece si traigo esta noche y vemos?


Sabía que era algo forzado pero creo que cualquier frase por más descabellada que sea si es acompañada por un pétreo #pokerface hasta puede pasar por desapercibida. 


Belén: ¡Dale, perfecto!


Todo sea por amasar esas lozanas tetas. Bajé las escaleras con una sensación de “¡Vamos chapa!”, pero al salir a la calle empecé percibir la mirada acusatoria de los transeúntes. Había hostilidad en el ambiente. Yo era sin dudas una presencia ominosa en medio de una sociedad sacrosanta… La conciencia empezaba a taladrar sin piedad mi cabeza. Finalmente, en medio del caos moral, me pregunté: What would Jesus do?, Es mi prima lejana. ¿Sería incesto (o #wincest)? ¿Lo disfrutaríamos los dos? ¿Va a pensar que soy un desubicado? ¿Tendrá los pezones rosados, o negros? ¿Es correcto intentar un movimiento con una prima? ¿Tendré la japi chica? ¿Rey es la hija de Luke Skywalker o de Han Solo o Leia tuvo fiestita y no le contó a nadie? Si era ese el caso, tal vez era hija de Luke y Leia, ¡Pero eso sería incesto! Otra vez esa palabra venía a mi mente. Sacudí el pensamiento con un movimiento de mano al estilo Jedi. Seguro que es muy sensitiva. Sí, es muy sensitiva, una vez le encontré tomando sol y verdad también se mandaba unas piernas que eran unos jamones de primera.

A medida que llegaba la noche me ponía más nervioso, en primer lugar por todo el asunto moral y en segundo por que me había inventado una película que no existía.


Tio Giul dice:

¿Qué hacéi culiao? Vamos al Poni esta noche, llevemos cerveza de contrabando así no gastamos tanto.


Joe Busted dice:

Kiasé Yul, hoy no puedo, tengo que tratar de ponerla


Tio Giul dice:

Y bueno, podés tratar en el Poni.


Joe Busted dice:

No, voy a visitar a una prima lejana que está más buena que meo matutino. Por cierto, ¿está mal enroscarse con una prima lejana?


Tio Giul dice:

Relajate loquito… y que tire la primera piedra quien nunca le dio un “pascua” a la prima.


Giul tenía razón, no perdía nada con intentar. A las 20 horas agarré un pendrive y me cargué la primera película que encontré, iba a decir a modo de excusa que me equivoqué de película pero igual podíamos ver algo.


Cuando llegué a su casa me recibió con unos “yoga pants” y una remera que, hasta ahora, no entiendo cómo no se perforaban con sus pezones.


Belén: Hace frío acá afuera


Joe: Si, se te re nota


Belén: ¿Qué?


Joe: Nada, es una exprezón, expresión.


Entramos a la sala y me encuentro con los padres, mis tíos, que no podían haber elegido un mejor día para caer de visita.

Belén nos presentó y ellos se pasaron recordando cosas de mi familia. Todo aquello se estaba volviendo muy incómodo, y llegó a la cúspide de la incomodidad cuando Belén les comentó que había traído una película para ver y ellos quisieron quedarse a verla.

Yo ni me había fijado en qué traje, una gota de sudor frío recorrió mi frente cuando ví el nombre del archivo: Nymphomaniac_Lars_Von_Trier.mkv


Arrancó la película y al instante hice sonar mi teléfono. Belén amagó pausar la peli pero yo hice un gesto de “sigan no más ustedes” y fingí estar saludando a un interlocutor inexistente. Me dirigí a la puerta. Salí corriendo a la calle y me fuí al Poni.

Nunca más supe nada de Belén, pero cada vez que veo un ratón verde, como el de sus pinturas, la japi – irremediablemente – se me llena de sangre.


sábado, 28 de julio de 2012

Cómo hacer que un amor sea eterno


No creo en la eternidad de un amor, me parece más posible que un recuerdo o una ilusión de un amor interrumpido por A o B motivo pude ser mucho mas duradero de lo que aquel amor hubiese sido.
Estoy muy seguro que si vas y le planteas, tal vez, a una pareja que se está disolviendo u a quienes están atravesando un divorcio, una situación en donde su pareja (la misma de la que se está divorciando) hubiese fallecido a los pocos meses de haber comenzado con la relación. De seguro esa persona habría quedado con la idea o la seguridad de que aquel que había muerto era el amor de su vida, aquel mismo a quien hoy se refiere con toda clase de improperios. 

Y tal vez hasta le culpe al infortunio no poder ya tener una relación eterna con nadie más, por más que pruebe una y otra vez, por que sólo habría logrado la felicidad con esa persona fallecida. sin embargo, nosotros que  estamos jugando a ser dioses y ver en los distintos universos y posibilidades sabemos que eso no es cierto.

Y es una de las propiedades de la muerte: Sacar a relucir lo bueno de uno. Siempre la muerte nos hace ser más indulgentes y hasta mas pacientes con el fallecido, en muchos casos hasta eliminamos la posibilidad de que esa persona pudiera haberse mandado muchas equivocaciones si seguía con vida o pensamos que nunca estaríamos enojados ni peleados, siendo que en realidad nos pasamos peleando con todo lo que respira, y de seguro nos habríamos peleado muchas veces de haber tenido la posibilidad.

Así que señor, señora, si usted quiere asegurar el amor eterno de una persona, usted simplemente debe, en el momento cúspide de la relación, pegarse un tiro.

jueves, 25 de agosto de 2011

Disclaimer: No sé garchar



Bueno, creo que el titulo ya lo dice todo. El asunto es que ya tengo 26 años y no voy a pretender seguir boludeando por la vida. El famoso “ya estoy viejo para estas cosas”.
Verán, desde que uno pasa la pubertad adquiere una preocupación que abarca el 95.9% de nuestro tiempo y por ende de nuestro esfuerzo: Enroscarla.


¡¿Alguien dijo garchar?!
Así que uno tiene que vender constantemente al sexo opuesto la imagen, no solo de macho alfa, sino también de buen garchador. El problema se origina cuando te creés vos mismo lo que estás vendiendo, así que creo yo necesario hacer una retrospección y preguntarse con toda sinceridad “¿Será que estoy haciendo bien las cosas?”
No te vas a acordar ni el nombre mami


Basémonos en los hechos:


1. La primera vez: 
Imagino que no todo el mundo tiene un buen performance en la primera vez, asi que no me siento muy mal por como me fue a mí.


Les pinto el panorama: yo quería ser hippie (si, ya está, lo dije, todos tenemos cosas oscuras en nuestro pasado), pero hippie bien boludo (valga la redundancia), así que ese día estaba sentado en el sofá de la sala de mi primera novia tocando una música con mi guitarra, por que pensaba que un novio tenia que hacer esa clase de cosas. 
Mi novia alrededor de la octava canción ya puso cara de “¡Pero la putamadre vos y tus musiquitas del orto!”, puso su mano sobre la mía haciendo que deje de tocar y me dijo “vení un ratito acá”. Era la primera vez que me hacían una mirada “It’s time for the rosk” (es hora de enroscarla), la entendí de una y me puse a besarla.
Minutos después, 25 más o menos, yo sabía que era hora de usar las manos y la tomé de la cintura “POR FIN” escuché


Yo: ¿Qué?
Ella: nada… ¿querés tocarme?
Yo: jejeje (¿ya les mencioné que soy medio pelotudo no?)
Ella: Seguí


it's time for the rosk
(48 minutos después y habiéndome ya atrevido a rozar una glándula mamaria)


Ella: Escucháme, yo quiero que hagamos “ESO” pero quiero que te protejas, ¿me entendés?
Yo: jejejejejejejejejejejejeeejeejee…
Ella: tenemos dos horas antes de que venga papá, andá a la farmacia.


Dos o tres “jejejejes” más tarde salí para la farmacia y no tenía idea de cómo hacer para entrar y pedir unos condones sin que todo el personal de la farmacia y hasta el mismo Dios me señalasen llamándome “¡PECADOR!”. Yo sé que ha de haber más de uno que entiende de lo que estoy hablando.


Estuve parado fuera de la farmacia como 20 minutos armandome de coraje y luego ideé un plan que no podía fallar. Agarré mi celular y entré simulando una conversación importante, el plan era llegar y pausando mi conversación con una actitud de lo más indiferente pedirle al farmacéutico una caja de preservativos.
Así no se puede
Llegué a la caja y lareconchadelahermanadelaloraprostituta todas las que atendían eran mujeres, y no sólo eso, todas señoras que se veían de lo mas decente que puede existir en este mundo. Cuando estaba a punto de arrugar e irme a la mierda una de ellas se me acerca y me dice con la sonrisa más acogedora de la historia “¿en que le puedo ayudar joven?”


Yo: (celular apoyado a la oreja) Eeee… si, viejo esperame un rato. ¿Me das una caja de preservativos?


Farmacéutica: (cambiando el semblante de señora amable a testigo de una obra de lucifer) Si, ¿Qué marca?


Y: No, no te hablaba a vos boludo jajaja que idiota, acá nomás, esperá (hay que ser convincente) eeeehh… cualquiera, ese de ahí  (señalando aleatoriamente)


F: (mirándome sobre sus anteojos) ¿De qué tamaño joven?


Ahí me cagó, no tenía idea, jamás me había puesto a medirme la happy


Yo: Eee… ¿mediano?


F: ¿Con sabor o normal?


¡VOS ME ESTAS JODIENDO!


Yo: Normal.


En eso suena mi teléfono que estaba apoyado a mi cara y salté del susto, me quede mirando a la farmacéutica “es que tiene activo el servicio de llamadas en espera”. Se puso a reír. Era mi novia llamándome al celular “¿Que pasó? Estas tardando mucho”


Luego de pagar, no sé si fue mi paranoia pero juro que todo el personal de la farmacia se quedó en silencio hasta que salí. No me extrañaría que se hayan cagado de la risa después.


Por fin volví a la casa y me recibió con un beso y menos ropa de la que tenía antes, me tiró en el sillón.


Yo: ¿me pongo ahora?


Ella: Esperá un rato


OH MY GOD BABY!!
Bueh, en fin, luego de unos problemas para abrir el estuche y colocármelo no sentía un carajo, en serio, no sentía una mierda. No sabía si estaba dentro o fuera. Me quedé ahí imitando los gestos de cuánta película erótica había visto en mi vida hasta que ella paró.


Ella: No importa Joe
Yo: ¿Qué?
Ella: ya terminé
Yo: jejejeje.. ¿Y qué es lo que no importa?


Ella: se te bajo muy rápido, igual terminé.


Con el pokerface más grande de todos los tiempos comprobé que mi rosca estaba más chica que la de un esquimal duchándose sin calefón.


2. El juego previo: 
Ya llevaba como seis meses saliendo con una chica y la verdad no me gustaba mucho horizontalizarme con ella. Cuando me hacía un carpinterito no sentía nada. Lo más curioso era que cuando yo terminaba ella también lo hacía. Era más o menos así: Ella se sacaba la ropa y se quedaba ahí, postrada. Y yo... bueno, yo hacía el resto. Cada vez me emocionaba menos y creo que una vez se quedo dormida en pleno acto. Luego de terminar se vestía y decía algo así como “me voy a merendar” y se iba a la mierda.


Un día en medio de una discusión:


Ella: (…) ¿Y sabes que? ¡Estoy cansada de fingir orgasmos!


Yo: ¿Vos te quejas de fingir orgasmos? ¡IMAGINATE LO QUE ES TENER QUE FINGIR UNA ERECCIÓN!


El moretón en el ojo izquierdo me duró dos semanas, la abstinencia alrededor de un año. 
Así fue como aprendí que si no haces un prolongado y exhaustivo juego previo terminás a los 5 minutos pero la mina se queda con las gana. Me cago en la creación, todo sería más sencillo si ellas terminasen en menos de media hora por lo menos.


3. Los fetiches: 
Dos o tres novias después me topé con una con la que las cosas iban bastante bien, al menos eso creía yo, una noche antes de comenzar lo nuestro me dice “esperá” y se fue a buscar unas galletitas oreo y las puso en la mesita de luz


Yo: ¿Y eso?


Ella: Para después ;)


Comenzamos y en medio de la oscuridad escucho unos crujidos. Luego ya no entendía si los gemidos los ocasionaba yo o las oreo


Tio Giul dice: 
Ha de ser su fetiche boludo, eso es de la gran puta


Joe Busted dice:
Si? Pero parecía más entusiasmada con las galletitas que conmigo


Tio Giul dice: 
No puedo competir con esto
Nah boludo, ha de ser su fetiche nomás, le gusta experimentar


Así que la vez siguiente fui preparado con un paquete de galletitas, eso le causo gracia y cuando estábamos a punto me dice “esperá” y prendió la tele, la play y se trajo el control a la cama.
Yo: ¿Amor que carajos?


Ella: Para después ;)


Si, adivinaste, no era para después.


A ver si les explico: yo estaba acostado, ella estaba sentada sobre mí haciendo lo suyo y a la vez jugando Pro Evolution Soccer


Yo: espera un rato


Ella: ¡No! Me están ganando, esperá


Yo: … ¿querés que paremos así jugás? (mas encabronado que el Tano Pasman)


Ella: ¡dale! ;)


Luego de dos o tres partidos:


Yo: ¿A vos te gusta acostarte conmigo?


Ella: (pausando el juego) Mirá, yo te quiero mucho y sos un tipazo… pero no me gusta, igual yo te dejo que hagas lo que quieras por que me gustas. Asi que no importa ;)



Yo sé que tendría que haber pensado “it’s something” haberme encogido de hombros y seguir así, pero unas semanas después ya no me parecía muy simpático.






Joe Busted dice:
No me siento cómodo con esto…


Joe Busted ha enviado un zumbido


Joe Busted ha enviado un zumbido


Joe Busted ha enviado un zumbido


Joe Busted dice:
Estas ahí?


XXX dice:
Esperame un ratito, estoy jugando prince of Persia ;)




En conclusión: No sé garchar, al parecer soy un desastre, y no un desastre en el sentido lindo. Más bien un desastre como cuando te querés cocinar un omelette, se te caen los huevos al piso y te resbalas con ellos echando la sartén y el aceite caliente se derrama por toda la cocina y de paso te quemás la cara y al día siguiente justo tenías el primer dia de colegio y las quemaduras en tu cara por las gotas de aceite parecen millones de granitos pubertos (me fui al carajo)


Así que ya no quiero escuchar ninguna queja o reclamo por que ya lo avisé. No sé garchar





Caras vemos, como garchan no sabemos
;)